En la mayoría de casos, muchos padres consienten demasiado a sus hijos sin darse cuenta de las consecuencias que esto tiene para ellos, a corto y largo plazo.
A veces se trata de justificar el darle lo que quiere para evitar un berrinche y mantener la tranquilidad en el hogar o en el lugar que se encuentren. Por ejemplo, al hacer algún plato y resulta que no le gusta lo que se ha preparado, entonces para lograr que coma o evitar una rabieta, le dan lo que pide.
Pero, ¿Qué es lo que nos lleva a consentir demasiado a los hijos? Algunas de las razones que tienen los padres, son por un lado la falta de tiempo y por otro, el sentimiento de culpa. El no poder compartir tanto tiempo con los hijos es lo que muchas veces los lleva a darles todo lo que piden. Algunos padres tienen la sensación de no pasar al lado de sus hijos lo suficiente, o de no estar haciendo bien su rol de padre, y para compensar estas situaciones, y en muchas ocasiones aliviar esa culpa, ceden ante lo que piden.
Es fundamental saber que los primeros años de aprendizaje de los niños son indispensables y, sobre todo, que estamos educando niños que se convertirán en adultos en el futuro. Debemos ser conscientes que, si de niño no se le enseñó a manejar determinadas situaciones, de adultos no podrán resolver de manera adecuada lo que se presente en su vida. Es decir, no tendrán las herramientas necesarias para la resolución de problemas o toma de decisiones.
Según los expertos, es normal que el comportamiento caprichoso esté presente en cierta edad de los pequeños, buscando a su alrededor seguridad y confianza, eso incluye objetos que llamen su atención y que quieran tener siempre consigo. Sin embargo, esa conducta va a disminuir a medida que los padres comienzan a enseñarle valores y reglas morales, lo que ayuda a modular la conducta egoísta, además de que van aprendiendo sobre empatía y responsabilidad.
Cuando se educa a los hijos, se tiene que proyectar hacia el futuro, ¿cómo queremos que se comporten en el futuro? Tal vez es preferible que comprendan y vivan un poco de las situaciones difíciles de pequeños y que aprendan con nuestra ayuda a manejar estas situaciones, a que sufran de adultos y carezcan de recursos. A continuación, te explicamos cuáles son los peligros o consecuencias de consentir demasiado a los niños.
- Van a querer más y más
No se trata solo de darle algo para reducir su ansiedad o malestar, sino que el niño se acostumbrará a exigir cada vez más, hasta crear un círculo vicioso que lastimosamente quedará con él hasta que crezca y lo utilice a su favor para seguir satisfaciendo sus caprichos; ya sea en sus relaciones interpersonales, en la escuela o indiscreciones morales.
- Necesidad vs deseos
Al no contar con una enseñanza previa sobre la diferencia entre una necesidad y deseo, para los niños será exactamente lo mismo y no aceptarán un no por respuesta si quieren tener algo, sin importar el costo o lo difícil que sea poder conseguirlo.
- Poca valoración y empatía
Como los niños no saben a reconocer entre lo que quieren y lo que realmente necesitan, dejan de valorar lo que tienen e incluso dejan de apreciar lo que otros le regalan, aunque estos lo hagan con la mejor intención. Es decir, ya no disfrutan las cosas sencillas que ocurren a su alrededor.

Entonces, ¿qué podemos hacer para no consentir de más a los niños y que no lleguen a ser caprichosos?
- Para empezar, es muy importante enseñarles a los niños el valor del esfuerzo desde que son pequeños. Si lo que quiere es que se le compre un juguete, tendrá que esforzarse en conseguirlo. ¿Cómo? Rindiendo bien es la escuela, cumpliendo con sus actividades en casa y respetando a quienes estén a su alrededor.
- Los niños suelen ceder muy rápido ante lo que no pueden hacer, volviéndose personas ansiosas e irritables y es aquí cuando los padres optan por darles algún capricho para calmarlos. En su lugar, puedes darle a tu hijo algún objeto que pueda relajarlo (como un juguete antiestrés para niños), juega con él, e intenta explicarle que no son correctas ciertas actitudes.
- Una de las claves más importantes, es explicar la diferencia entre necesidad y deseo. Si bien los niños aún no tienen la capacidad necesaria para entender conceptos complejos, puedes explicarles a través de dibujos, cuentos o ejemplos sencillos.
- Preguntarles las razones por las que los niños quieren algo, es clave para determinar si es un capricho o tienen razones válidas para obtenerlo. Pero ten en cuenta su perspectiva. “¿Qué pasa si no lo tienes?”, “¿Hay algo más que lo reemplace?”.
- Enseñarles a valorar que lo que tienen es esencial. La mejor forma de ir disminuyendo el egoísmo natural de los niños es que comiencen a apreciar lo que tienen en sus manos. Anímalos a utilizar más sus cosas y enséñales el valor de regalar o donar los juguetes a niños que les haría mucha ilusión tenerlos y jugar.
Ten presente que no se trata de quitar o de dejar de dar regalos a los pequeños, solo hay que enseñarles que para tener algo, deben que ganárselo con sus acciones y hacerse responsables de sus actos.
