Recuerdas cuando acompañaste a tu hijo o hija al primer día de escuela? Puede que haya sido un día alegre y nostálgico para toda la familia, pero para los niños, no tanto. En muchas ocasiones, al dejar a los pequeños en la escuelita, pueden reaccionar de muchas maneras; unos lloran, otros quieren hacer nuevos amigos y otros están en su puestito, esperando tranquilamente a que algún familiar aparezca. La timidez en la infancia, puede resultarte muy común o poco preocupante, ya que incluso se la considera como una característica de personalidad. Muchos padres de familia prefieren que los hijos sean tranquilos y callados a que demuestren otro tipo de comportamiento, por lo que esto complicaría el que se pueda percatar de que algo no esté bien y necesite ayuda profesional.
Sin embargo, la posibilidad de que interactúen con los demás niños es fundamental para su desarrollo infantil. En los primeros años de vida del pequeño, va construyendo su autoconcepto mediante la interacción con su alrededor. La infancia tiene una etapa sensible para el desarrollo de las habilidades sociales, por lo que si el niño o niña no puede lidiar con esto, la timidez puede desencadenar fobias sociales o trastornos psicológicos.
Debes tener presente que la timidez no es necesariamente un problema, dependiendo de si se convierte en un impedimento para que los pequeños puedan relacionarse con los demás, en donde incluso intentan escapar o evitar el contacto social por completo, limitando las potencialidades del pequeño. Esa timidez suele producir un sufrimiento a nivel emocional, siendo obstáculo para que desarrolle las competencias sociales.
Existen algunas características con las que puedas identificar si tu hijo o hija es muy tímido. A continuación te contamos un poco más:
- Problemas para relacionarse con su alrededor: Al niño le cuesta iniciar y mantener una conversación. No suele tomar la iniciativa, sino que se muestra distante y reservado.
- No participa en clase; esto no se debe a que no tenga conocimiento de lo que se hable, sino porque siente vergüenza tener que exponer su idea delante de sus compañeros.
- Evita actividades que son normales para su edad, prefiriendo aislarse; como ir a un parque, jugar en el receso e ir a fiestitas de cumpleaños de amigos o familia. Debido a la pandemia, son actividades que no se pueden realizar, por lo que los niños sienten un gran alivio quedarse en casa.
- Ansiedad ante situaciones que le producen miedo; hablar en público, leer en voz alta o ir a la pizarra.
- Síntomas psicofisiológicos que se activan cuando se expone a una situación temida; como la sudoración en las manos, rubor o enrojecimiento de la cara, tartamudeo, temblores, náuseas y palpitaciones.
- Descarga emocional; es importante saber que los niños tímidos suelen tener una escasa expresividad emocional, pero en ciertas ocasiones se produce una descarga y lloran por cualquier motivo.

Ahora que ya sabes un poco más del tema, también debes considerar realizar pequeñas acciones para poder ayudar en el caso de que tus pequeños se encuentren lidiando con este problema, que no permite un correcto desarrollo. Aquí te dejamos estos consejos:
- No los fuerces a enfrentar situaciones sociales nuevas; es mejor que antes se sientan cómodos con las situaciones que ya puede manejar. Es conveniente que les plantees nuevos retos, sin agobiarlos porque cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y debemos respetarlo.
- No los ridiculices, ni los hagas sentir diferentes al resto de los niños, al contrario, explícale que la timidez es algo que le ocurre a muchas personas.
- Apóyalos de manera incondicional; muestra comprensión y confía en sus capacidades. Deben saber que sus padres los aman y aprecian.
- No le des una importancia excesiva al problema ya que ello podría representar una fuente de tensión adicional para ellos.
- No permitas comentarios negativos sobre sí mismo; como “no sirvo para nada” o “nunca podré hablar en clase”. Explícales que se trata de ideas exageradas. Resalta siempre sus características positivas.
- Ayúdalos a enfrentar las situaciones nuevas que representan un desafío para ellos, pero sin caer en la sobreprotección. El objetivo no es hacer las cosas en su lugar, sino disminuir el nivel de ansiedad para lograr que se sientan cómodos y puedan superar la timidez.
- Elógialos cada vez que logren sobrepasar alguna de sus barreras y afronten con éxito una situación social, por pequeña que sea. De esta forma no solo los estarás motivando sino que le estarás indicando que va en la dirección adecuada y que es posible vencer la timidez.
En el caso de que el niño o niña presente timidez extrema, es recomendable que inicie un tratamiento con un psicólogo de confianza, para que pueda superar poco a poco la timidez y vaya desarrollando la inteligencia emocional, ya que es indispensable para su vida personal y profesional.
