Ser creativo es una cualidad que todos poseemos de distintas formas, y es muy necesario que la fomentemos desde temprana edad. Esto nos permite ser capaces de afrontar diversas situaciones a lo largo de nuestra vida personal y sobre todo profesional. Debemos estar presentes y pendientes de todo lo que los niños van descubriendo a medida que van creciendo. Hay que dejar que exploren su alrededor con precaución, para que puedan expresar sus propias ideas. Así ellos podrán desarrollar un criterio personal.
Aquí te dejamos algunos consejos para que ayudes a tu pequeño a ser muy creativo:
- Actividades en casa: Es esencial que los niños desarrollen diferentes actividades, como dibujar, pintar, hacer figuras con plastilina, recortar, hacer formas con legos, escuchar música o tocar algún instrumento. Si tu hijo tiene entre 8 a 12 años, podrás encontrar diferentes aplicaciones en donde podrá ser capaz de mejorar el pensamiento creativo e incrementar su imaginación.
- Espacio adecuado: Su habitación es el lugar en donde pasan más tiempo, por ende, debemos enfocarnos en que este espacio sea seguro y que no obstaculice sus acciones. Evitar poner televisores en sus habitaciones es muy importante, ya que lo principal es que realicen otro tipo de actividad y descubran diferentes habilidades. Recuerda que los juguetes, libros, videojuegos y cada actividad deben ser acorde a su edad. También hay que asegurarnos de que respeten los horarios de tareas, juegos y demás.
- Participar en el desarrollo de la actividad: Estar a su lado en ciertos momentos para supervisar y ser parte de su creatividad, es necesario dejar que ellos nos muestren o nos enseñen lo que están haciendo, para que puedan sentir cierto margen de libertad, libre de nuestra influencia. Esto los ayudará a ser seguros de lo que hacen y demostrar de lo que son capaces.
- Transmitir valores positivos: Como padres, dar el ejemplo es fundamental en la vida de nuestros hijos. Por eso siempre procuremos transmitirles cosas positivas, como la empatía. Ponerse en los zapatos de otras personas y a implicarse en sus vivencias. Respetar los pensamientos e ideologías de los demás, aunque sean totalmente diferentes a lo que nosotros tengamos en mente, siempre y cuando expongamos nuestro punto de vista, sin ofender.
- Enseñarles a disfrutar de cada proceso: Hay muchas formas en la que podemos hacer que nuestros pequeños disfruten del proceso de cada actividad. Ya sea con música, con humor y con originalidad. Es un punto que debemos mantener presente para incentivar su interés y continuar progresando, a la vez que van ganando confianza.
- Ofrecerles propuestas estimulantes: Si observas que a tus hijos les gusta el arte, puedes enseñarles obras que les puedan interesar en museos virtuales. Lo mismo en ocurre con la música, el teatro, la literatura o el cine. Debemos brindarles la oportunidad de conocer y aprender sobre aquellos campos que más les llaman la atención. También es bueno reforzar dicho vínculo con clases extraescolares que les atraigan, sin forzarlos, sin confundir el imponer con el incentivar sus aficiones de manera cotidiana.

Lo más importante es que nuestros niños se sientan cómodos, que fomenten su creatividad y estimulen sus sentidos con actividades que sean de su agrado y que les ayude a ganar confianza y tener autocrítica.
El simple hecho de decirle a un niño lo que tiene que hacer a cada momento, sin ningún tipo de incentivo, entre otros factores, puede agobiarlos y frustrarlos tanto que no le motivará hacer ningún tipo de actividad y siempre va a depender de lo que otra persona le diga o le ordene. Esto, como consecuencia, causa que en el futuro no podrá tomar decisiones correctas e incluso se le complicará resolver inconvenientes tanto en la vida profesional como en la personal. Es por eso que es muy importante ejercitar siempre nuestra creatividad.
